Cuenta Pedro
Ya no quedaba más nada por hacer, solo entregarnos en el amor. Ambos desnudos, no dedicamos a conocer las partes de nuestros cuerpos, la parte más privada, sensible y delicada. Mientras la acariciaba e investigaba su parte más sensible la escuche gemir, eso me excito mucho más y seguí con esas caricias haciéndolas más profundas. Ella hacia lo mismo con lo mío, lo acariciaba de una manera muy especial, el cual la excitación ya se hacía sentir en mi miembro.
En esa habitación solo se escuchaban gemidos de parte de ambos, estábamos disfrutando de esas caricias al 100 por 100. Pero ninguno aguantaba más, estábamos completamente entregados el uno al otro. Yo ya no daba más, necesitaba entrar en ella y hacerla mía.
Antes de hacerla mía, le dije:
Pedro: Te amo!
La mire a sus ojos y note que ella sentí lo mismo. La bese y entre besos me dijo:
Pau: Yo (beso) también (beso) te amo
Ahí fue cuando…
Cuenta Pau
Ya no aguantaba más, y el mucho menos. Ya habíamos disfrutado con las caricias y los besos anteriormente pero con esto que venía disfrutaríamos aún más.
Nos volvimos a decir te amo, y ahí fue cuando empezó todo.
Él se acomodó encima de mí, poniéndose en posición para que todo salga bien.
Una vez ya en posición, me dice:
Pedro: Estas segura?
Pau: Muy segura mi amor!
Pedro: Te amo amor!
Pau: Yo también…
Termine de decir eso y él se introdujo en mí. Lo hizo de una manera muy despacio, muy suave. Al principio sentí un dolor, pero a medida que pasaban los minutos el dolor desapareció y el placer era lo único que sentí en todo mí ser.
Los movimientos eran despacio y muy sensuales, los cuales me hacían sentirlo y disfrutar muchísimo más. El placer que sentía era inexplicable, la pasión y el fuego que sentía eran impresionantes. Los gemidos se escuchaban aún más, estaba disfrutando muchísimo, pero quería más. Necesitaba más.
Clavaba mis uñas en su espalada, en muestra de hacerle saber que me encantaba y que me sentía muy bien.
No sabía cómo decirle que quería más, por eso, como pude subí sobre él, y ahora era yo la que manejaba toda la situación. Mis movimientos de cadera eran rápidos y salvajes. En me ayudaba con sus manos, para que fueran aún mejores y más placenteros.
Mientras nos entregábamos el uno al otro los besos seguían. Baje a su cuello y comencé jugar con él, mientras mis movimientos de caderas seguían sobre Pedro. Mordía una y otra vez su cuello, dejándole unas tremendas maracas.
Las posiciones volvieron a cambiar, él estaba sobre mí. Seguimos haciéndolo, ahora los vaivenes eran aún más fuertes. Llego hasta el fondo, hasta el lugar donde más placer sentía, mientras me besaba, no pude aguantar y largue y gemido dentro de su boca, el cual lo volvió más loco de lo que estaba y siguió con esos movimientos aún más rápidos.
Cuenta Pedro
Nos estábamos entregando el uno al otro, me introduje en ella y comencé a moverme muy suavemente para no lastimarla y hacerla sentir placer. Clavo sus uñas en mí, en muestra de que lo estaba disfrutando y que quería mas, y sin dejarme poder acelerar esos movimientos, volteo y subió sobre mí.
La manera en la que se movía sobre mí era muy placentera, pero para hacerla sentir más, la tome por sus caderas acelerando más esos movimientos. Ella sí que sabía tomar el mando, me deje dominar por ella, deje que hiciera lo que quisiera conmigo. Comenzó a besar mi cuello, lo mordí y eso me volvía loco, era mi punto débil y ella estaba haciendo que me estremeciera.
Ahora era mi turno, así que la gire, haciendo que quede debajo de mí y sacando todo lo que tenía, le di más placer del que tenía, llegue hasta el fondo de su ser, el cual hizo que largue un gemido dentro de mi boca, que me descoloco completamente y seguí aún más con esos movimientos.
Demasiado exhausto me encontraba, y ella también, di mi último movimiento acompañado de un beso y suavemente me separe de ella, cayendo a un costado de la cama.
La abrace, la volví a besar y le dije….
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