martes, 26 de febrero de 2013

Capitulo 25


Cuenta Pedro

Le pregunte a Pau si no le gustaría estar a solas conmigo, el cual ella evadio la respuesta con una pregunta y así comenzamos con un jueguito de histeriqueo. 

Nos íbamos acercando de apoco, hasta llegar a besarnos, y esos besos que empezaron tan simples se volvieron apasionados, a tal punto que comenzamos a sacarnos la ropa a medida que íbamos subiendo las escaleras hasta la habitación.

En las escaleras, la remera de ella ya no existía, y la mía ya la había perdido en el living. Llegamos al cuarto y la recosté en la cama, y bese cada parte de su cuerpo. Me detuve un buen tiempo en el cuello de ella y después baje a sus lolas, las saboreaba y acariciaba mientras le sacaba el corpiño que hacía que no pudiera cumplir objetivo del todo. Una vez que se lo saque, pude profundizar más mis caricias y chupones en ellas.

Yo disfrutaba de hacerlo, pero ella disfrutaba mucho más, sentía como se estremecía y gozaba de lo que le estaba haciendo.

Me volvía completamente loco, estaba muy compenetrado en hacerla sentir placer y hacerla mía por primera vez, quería que se sienta bien conmigo, y eso estaba logrando. Nos estábamos dejando llevar, hasta que la vos de ella me interrumpió:
Pau: Te amo (me dijo)

Me dijo te amo o escuche mal??, no, yo lo escuche clarísimo, pero para tener más seguridad le dije:
Pedro: Que me dijiste??
Pau: Perdón, no quise decirlo, pero lo siento así. Siento que te amo Pedro.
Pedro: Nunca me imaginé que me lo dirías!!, yo también te amo Paula. Aunque parezca muy loco y muy apresurado te amo desde el día en que te vi.

Después de esas palabras nos fundimos en un hermoso beso. Y seguimos con lo que estábamos haciendo.

Seguí con esa ronda de besos, esos que empezaban en las mejillas, seguido por los labios, después por el cuello y terminando en sus pechos. Ese camino lo hice varias veces, hasta que ella me tomo de la cara y me hizo subir hasta su boca, así besarla de una manera desenfrenada. Un beso con todo, con lengua, mordidas, y sobre todo pasión. Un beso apasionado.

No nos habíamos quietado ninguna prenda más. Solo teníamos el torso desnudo, y las partes de abajo seguían en su lugar.

Sin más esperar, me atreví a desprenderle su short e ir bajándoselo poco a poco. No sabía si seguir o parar, y mientras la duda me molestaba ella lo noto y me dijo:
Pau: Seguí, no pares!

Levante mi vista, la mire a los ojos y le dije:
Pedro: Estas segura?
Pau: Muy segura. Quiero que hagamos el amor.
Pedro: Muero por estar con vos!!
Pau: Entonces no perdamos más tiempo!!

Y esa fue la señal para seguir.

Cuenta Pau

No podía aguantármelo más, sentía la necesidad de decírselo y se lo dije, le dije “te amo”, tenía mucho miedo de que le me rechace y que me diga que no sentía lo mismo, pero necesitaba hacerlo, necesitaba decirle mis sentimientos. 

Y su respuesta fue la mejor que pude haber recibido, él también me ama. Puede parecer muy pronto todo, ya nos besamos, ya nos dijimos te amo y estábamos a punto de entregarnos en el amor. Pero bueno, nadie puede ocultar sus sentimientos, creo que lo nuestro fue amor a primera vista, y aunque parezca tonto lo es.

Otra vez, uno de esos beso que me derretían, después de decirnos te amo era lo mejor que podríamos haber hecho. Sentir su lengua chocando con la mía dentro de nuestras bocas era una sensación inexplicable, única, que nunca antes lo había sentido. Mordí su labio, y el hizo lo mismo con el mío. Después volvió con su sesión de besos, las que empezaban en mis mejillas y terminaban en mis pechos.

Pedro estaba desprendiendo mi short, pero note que algo le impedía sacarlo. No había ninguna traba, solo que se notaba que en su cara había una duda de hacerlo o no, y por eso le dije:
Pau: Seguí, no pares!

El me miro y me dijo:
Pedro: Estas segura?
Pau: Muy segura. Quiero que hagamos el amor. (le dije)
Pedro: Muero por estar con vos!!
Pau: Entonces no perdamos más tiempo!!

Nunca había sido tan directa, y sin más que hacer, ni hablar empezamos a dedasernos de las últimas prendas. Saco mi short, y yo saque su pantalón, pero con su ayuda.

Solo nos quedaba una prenda, la cual impedía poder concluir con todo. Tome la iniciativa y comencé a bajarle el bóxer, y el hizo lo mismo con mi tanga, la cual saco de un tirón y acompañándola de tiernos besos la tiro haciendo que sea un decorado más del suelo. Y lo mismo hice con su bóxer.

Ya sin nada, comenzamos a investigar nuestros cuerpos. El me acariciaba en mi parte más sensible e íntima de todo mi cuerpo, y yo hacía lo mismo con la suya. Los gemidos ya formaban parte de esa habitación, de parte mía y de el también. Estábamos completamente excitados, necesitaba que de una vez me hiciera suya, ya no daba más.

LEAN EL SIGUIENTE…

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