martes, 26 de marzo de 2013

Capitulo 32


Cuenta Pau

Estábamos entregadísimos a los besos, disfrutaba mucho sus labios. En un momento me levanto tipo coala y nos dirigimos escaleras arriba para llegar a la habitación. Le costó un poquito bajar el picaporte y poder de una vez abrir la puerta, ya que con mis besos no lo dejaba concentrar, pero al final pudo abrirla, e ingresamos a la habitación.

Una vez que cruzamos esa puerta, nos fuimos acercando a la cama, dejando en mis labios un beso muy apasionado, y luego bajo hacia  mi cuello. Me estremecía sentir sus labios subsionar mi piel, y más cuando jugueteaba con su lengua o mordía mi cuello, hacía que largara pequeños gemidos, haciendo que sienta satisfacción. Ya no aguantaba más, era hora que la que maneje toda esta situación sea yo, y eso fue lo que hice, lo gire, e hice que el quedara contra cama, y le di un empujoncito muy suavemente haciéndolo caer sobre la cama. Me subí sobre él y comencé a besarlo.

Lo besos los comencé primero por su boca, eran simple besos que no pasaba más que chocar sus labios con los míos, luego baje a su cuello haciendo que sintiera un pequeño dolor por mis mordidas, y por ultimo fui subiéndole su remera muy sensualmente, que a los poco minutos ya no la tenía, seguí mis beso en su pecho.

Me sentía completamente rara, nunca en mi vida había sido yo la que daba la iniciativa para hacer ESO, aunque igual mucho no puedo decir porque es mi segundo hombre, pero es como que no se… pero no me importa, voy a seguir haciendo lo que estaba haciendo, es hora de sacar la perra que hay en mí, demostrarle a mi hombre como puedo ser en la cama, quiero demostrarle que puedo darle amor y a la vez ser una salvaje. Seguí besándolo, y a medida que besaba su pecho mis manos bajan hacia el borde de su pantalón, y me puse a desabrocharle su cinturón, para después seguir con los botones, y eso fue lo que hice. Pedro estaba solo en bóxer, y yo estaba con toda mi ropa, menos su buzo que ya me lo había sacado anteriormente.

No pensaba dejar lo que estaba haciendo por nada en el mundo, iba a seguir con esos besos por todo su cuerpo, seguiría con los besos que empezaban en su pecho y terminaban en la boca, quería que disfrutara cada mimo, cada beso, cada caricia que le hacía. Él estaba entregadísimo a todo lo que yo le hacía, pero en un momento no se en cual, me giro, y esto hizo que yo quede debajo de él, pero antes de hacer algo me dijo:
Pedro: Ahora me toca a mí!!

Solo lo mire, y le dedique una sonrisa.

Ahora sus caricias y besos se apropiaban de mi cuerpo, comenzó besando mi cuello, y acariciándome por debajo de mi remera la cual fue levantando muy suavemente y me la saco. Una vez sin ella empezó a dejar beso por mi panza, y acariciaba mi espalda. Jugaba con el brochecito de mi corpiño, y de tanto jugar lo desprendió, poco después me lo saco y comenzó a besar mis pechos, con una de sus manos me acariciaba uno, mientras que con su boca se dedicaba a subsionar el otro, haciendo que me estremeciera por completo, haciendo que disfrute cada beso, cada subsionaba que dejaba en él.

La pasión seguía, la temperatura estaba a flor de piel, en esa habitación se notaba todo el amor, todo ese fuego que había entre nosotros dos. Se notaba que ambos queríamos volver a ser uno, que queríamos volver a entregarnos, volver a sentirnos, volver amarnos.

Los beso nunca dejaron de existir, es más cada vez eran más profundos, nuestras lenguas  jugaban salvajemente dentro de nuestras bocas. Con cada beso que me daba mi ropa fue desapareciendo, ya no me quedaba más nada, estaba completamente desnuda, al igual que él. Antes de entregarnos, busque en el cajoncito de la mesita de luz un forro, lo saque y se lo di, él se lo puso y ahora sí, solo bastaba que entre en mí y poder continuar con lo que queríamos.

Como ya lo había dicho, esta vez seria yo quien tome las riendas, así que subí sobre él, pero antes de que pudiera hacer algo, vi cómo me miro con sorpresa, entonces le dije:
Pau: Hoy me encargo yo!!. Vos solo disfruta, déjate llevar y haceme tuya, pero la iniciativa la tomo yo!!

Lo volví a besar, y ahora sí, me acomode bien e hice que se introdujera en mí, comencé a moverme muy despacito para que el dolor no se sienta tan de pronto, pero una vez que todo eso paso empecé a moverme más rápido, y el hacía lo mismo, se me movía a la par mía haciendo que entre en lo más profundo de mi ser y haciéndome largar un gemido  el cual lo incentivó más a él. Estábamos disfrutando, cada vez más rápidos y fuertes eran esos movimientos, esos vaivenes me estaban haciendo volverme loca de tanto placer, el cual hacia que gritara y que lo gemidos sean aún más, pero no solo se escuchaban los míos, los de Pedro también se hacían presentes en esa habitación.

No pensábamos en nada más que nosotros, en esa entrega mutua que estábamos teniendo por tercera vez consecutiva podría decirse, pero justo en se momento algo se sintió, alguien abrió la puerta, y estaba parado frente a nosotros, nos estaba viendo en pleno acto sexual.

La vergüenza que tenía era impresionante, me quede como paralizada, no sabía qué hacer, pero por suerte Pedro reacciono, me volteo, e hizo que yo quedara debajo de el al instante, y me cubrió con la sabana, nos cubrió mejor dicho.

Saben quién era???

LEAN EL SIGUIENTE…

No hay comentarios:

Publicar un comentario