Cuenta Pau
Estábamos
entregadísimos a los besos, disfrutaba mucho sus labios. En un momento me
levanto tipo coala y nos dirigimos escaleras arriba para llegar a la
habitación. Le costó un poquito bajar el picaporte y poder de una vez abrir la
puerta, ya que con mis besos no lo dejaba concentrar, pero al final pudo
abrirla, e ingresamos a la habitación.
Una vez que
cruzamos esa puerta, nos fuimos acercando a la cama, dejando en mis labios un
beso muy apasionado, y luego bajo hacia mi cuello. Me estremecía sentir sus labios
subsionar mi piel, y más cuando jugueteaba con su lengua o mordía mi cuello,
hacía que largara pequeños gemidos, haciendo que sienta satisfacción. Ya no
aguantaba más, era hora que la que maneje toda esta situación sea yo, y eso fue
lo que hice, lo gire, e hice que el quedara contra cama, y le di un empujoncito
muy suavemente haciéndolo caer sobre la cama. Me subí sobre él y comencé a
besarlo.
Lo besos los
comencé primero por su boca, eran simple besos que no pasaba más que chocar sus
labios con los míos, luego baje a su cuello haciendo que sintiera un pequeño
dolor por mis mordidas, y por ultimo fui subiéndole su remera muy sensualmente,
que a los poco minutos ya no la tenía, seguí mis beso en su pecho.
Me sentía
completamente rara, nunca en mi vida había sido yo la que daba la iniciativa
para hacer ESO, aunque igual mucho no puedo decir porque es mi segundo hombre,
pero es como que no se… pero no me importa, voy a seguir haciendo lo que estaba
haciendo, es hora de sacar la perra que hay en mí, demostrarle a mi hombre como
puedo ser en la cama, quiero demostrarle que puedo darle amor y a la vez ser
una salvaje. Seguí besándolo, y a medida que besaba su pecho mis manos bajan
hacia el borde de su pantalón, y me puse a desabrocharle su cinturón, para
después seguir con los botones, y eso fue lo que hice. Pedro estaba solo en
bóxer, y yo estaba con toda mi ropa, menos su buzo que ya me lo había sacado
anteriormente.
No pensaba
dejar lo que estaba haciendo por nada en el mundo, iba a seguir con esos besos
por todo su cuerpo, seguiría con los besos que empezaban en su pecho y
terminaban en la boca, quería que disfrutara cada mimo, cada beso, cada caricia
que le hacía. Él estaba entregadísimo a todo lo que yo le hacía, pero en un
momento no se en cual, me giro, y esto hizo que yo quede debajo de él, pero
antes de hacer algo me dijo:
Pedro: Ahora
me toca a mí!!
Solo lo mire,
y le dedique una sonrisa.
Ahora sus
caricias y besos se apropiaban de mi cuerpo, comenzó besando mi cuello, y
acariciándome por debajo de mi remera la cual fue levantando muy suavemente y
me la saco. Una vez sin ella empezó a dejar beso por mi panza, y acariciaba mi
espalda. Jugaba con el brochecito de mi corpiño, y de tanto jugar lo
desprendió, poco después me lo saco y comenzó a besar mis pechos, con una de
sus manos me acariciaba uno, mientras que con su boca se dedicaba a subsionar
el otro, haciendo que me estremeciera por completo, haciendo que disfrute cada
beso, cada subsionaba que dejaba en él.
La pasión
seguía, la temperatura estaba a flor de piel, en esa habitación se notaba todo
el amor, todo ese fuego que había entre nosotros dos. Se notaba que ambos
queríamos volver a ser uno, que queríamos volver a entregarnos, volver a
sentirnos, volver amarnos.
Los beso nunca
dejaron de existir, es más cada vez eran más profundos, nuestras lenguas jugaban salvajemente dentro de nuestras
bocas. Con cada beso que me daba mi ropa fue desapareciendo, ya no me quedaba
más nada, estaba completamente desnuda, al igual que él. Antes de entregarnos,
busque en el cajoncito de la mesita de luz un forro, lo saque y se lo di, él se
lo puso y ahora sí, solo bastaba que entre en mí y poder continuar con lo que
queríamos.
Como ya lo
había dicho, esta vez seria yo quien tome las riendas, así que subí sobre él,
pero antes de que pudiera hacer algo, vi cómo me miro con sorpresa, entonces le
dije:
Pau: Hoy me
encargo yo!!. Vos solo disfruta, déjate llevar y haceme tuya, pero la
iniciativa la tomo yo!!
Lo volví a
besar, y ahora sí, me acomode bien e hice que se introdujera en mí, comencé a
moverme muy despacito para que el dolor no se sienta tan de pronto, pero una
vez que todo eso paso empecé a moverme más rápido, y el hacía lo mismo, se me
movía a la par mía haciendo que entre en lo más profundo de mi ser y haciéndome
largar un gemido el cual lo incentivó
más a él. Estábamos disfrutando, cada vez más rápidos y fuertes eran esos
movimientos, esos vaivenes me estaban haciendo volverme loca de tanto placer,
el cual hacia que gritara y que lo gemidos sean aún más, pero no solo se
escuchaban los míos, los de Pedro también se hacían presentes en esa
habitación.
No pensábamos
en nada más que nosotros, en esa entrega mutua que estábamos teniendo por
tercera vez consecutiva podría decirse, pero justo en se momento algo se sintió,
alguien abrió la puerta, y estaba parado frente a nosotros, nos estaba viendo
en pleno acto sexual.
La vergüenza
que tenía era impresionante, me quede como paralizada, no sabía qué hacer, pero
por suerte Pedro reacciono, me volteo, e hizo que yo quedara debajo de el al
instante, y me cubrió con la sabana, nos cubrió mejor dicho.
Saben quién
era???
LEAN EL
SIGUIENTE…
No hay comentarios:
Publicar un comentario