Cuenta Pedro
Trabajo, y más trabajo. Estábamos
en épocas donde a todo el mundo se le daba por construir una casa, o compra
una, y como mi trabajo era ese, mi deber era hacer planos, o simplemente
mostrarles algo ya hecho para que sea rentado, comprado o alquilado. Andaba a
las corridas, de acá para allá, sin siquiera poder parar para almorzar con Pau
y con Mía.
Me sentía mal, porque faltaba muy
poquito para que mi bebe este ya acá en este mundo con nosotros, y no podía
disfrutar los últimos momentos de su estadía en la panza, no podía disfrutar de
sus movimientos, no podía estar ni siquiera con Pau.
Había pensado tomarme mis
vacaciones por adelantado, además aprovecho que como papa es mi jefe, era obvio
que me iba a dejar, pero no lo hice porque había demasiado trabajo y me
necesitaba trabajando a la par suya.
Era todos los días la misma
rutina. Levantarme, desayunar, e irme. Cuando me iba Pau dormía, y cuando volvía
Pau también dormía. No estaba nunca con ella, no nos dirigíamos ni siquiera la
palabra por los malditos horarios que había tomado mi trabajo. Solo hablamos
por celular unas 3 o 4 veces por día, para saber cómo estaba todo, como se
encontraba ella y la panza. Esto ya me estaba cansando, ya no quería trabajar
más, quería quedarme con mi familia, con mis dos amores. La única esperanza que
me quedaba era que ya faltaba poco para que un nuevo año comience, y las
vacaciones lleguen de una buena vez.
Día lunes, comienzo de semana.
Empezaba un nuevo mes, octubre por cierto. Hice mi rutina de siempre, y cuando
estaba por salir para irme a trabajar algo surgió, Pau estaba levantada, y me
miraba desde el umbral de la puerta. Raro en ella levantarse temprano, pero me
ponía feliz que después de tanto tiempo, íbamos a poder cruzar palabra, más que
un hola o un chau y que no sea por medio del teléfono como lo fue por los días
anteriores. Se me acerco, y me abrazo, se aferró con mis brazos a mi cuello, y
no me soltaba. Algo le pasaba, pero que??
Trate de mirarla a la cara, pero
al estar tan abrazada a mí no pude hacerlo, entonces le pregunte:
Pedro: Que te pasa mi amor??
Estas bien??? Mía está bien???
Ella no me respondía, solo
lloraba, y yo ya me estaba poniendo demasiado nervioso, no sabía qué hacer. La
abrace más fuerte, y fui caminando despacito hasta el sillón, me senté como
pude al seguir abrazado a ella, y la senté sobre mis piernas. Ella escondió su
cabeza en mi cuello, y no despagaba de él. Sus lágrimas mojaban mi piel, y eso
hizo que los nervios se apoderaran aún más de mí. Como pude, trate de separarla
un poco de mí, y la mire a los ojos para volver a preguntarle:
Pedro: Que te pasa mi vida?, no
llores más, decime porque lloras??
Pau: No voy a poder amor, no voy
a poder!!
Pedro: Que no vas a poder??
Pau: No voy a ser una buena
madre, no voy a saber cómo cuidarla, no sé nada de esas cosas. Tengo miedo…
Volvió a esconderse en mi cuello,
entonces le dije:
Pedro: Pau, mírame. (Negaba con
su cabeza) Amor dale, mírame. (Me miro). Vos vas a ser una excelente madre mi
vida, no tenes porque tener miedo. Yo tampoco se nada sobre bebes, y los dos
juntos vamos aprender, vamos a salir adelante, y saber cómo llevar esta
situación. Si??. No llores más, y sacate de la cabeza que no vas a ser una
buena mama.
Pau me abrazo, y siguió llorando.
Entre lágrimas me dijo:
Pau: Le tengo terror al parto, y
si no puedo hacer que nazca??, y si le pasa algo??. No quiero, no quiero.
Quedate en mi panza para siempre bebe.. (Mientras la acariciaba)
Me dio mucha ternura escucharla
decir eso, acaricie su pelo mientras le dije:
Pedro: Todo va a salir bien mi
amor, Mía va a nacer perfecta, y hermosa como vos!!
La bese, y ella se acoplo a mi
beso, un beso tierno pero apasionado a la vez. Pose mi mano sobre su panza, y
la acaricie. La mano de Pau se posó sobre la mía, y entrelazamos los dedos,
para así sentir la conexión que se formó entre los tres.
Me había olvidado de la hora, de
que tenía que ir a trabajar. Me olvide de todo, no quería cortar el clima, no
quería irme después de sentir esta conexión con mi hija y mi mujer. No quería
sepárame más de ninguna de ellas. Aún seguía con Pau sobre mi regazo, y
nuestras manos seguían juntas acariciando el lugar donde ahora era la casa de
mi hija, la panza. No tenía intenciones de moverme, ni pensaba hacerlo, hoy
seria día de familia.
No sé cuánto tiempo paso, ni
tampoco me importo, de no haber sido que mi celular sonó, no nos hubiésemos
percatado del tiempo. Atendí, porque la musiquita era insistente, y escuche la
voz de mi papa:
*Comunicación telefónica*
Hora: Pedro, donde estás??
Pedro: Estoy en casa.
Hora: Le pasó algo a Pau?? A mi
nieta???
Era raro escuchar de la boca de
mi papa la palabra “Nieta”, el después de la muerte de mi mama se volvió un
hombre frio, y verlo feliz con la noticia de que sería abuelo, me daba una
alegría, que era imposible no demostrarla. Le conteste:
Pedro: No pa, están las dos bien.
Solo que hubo un pequeño problemita, pero nada de que asustarse, fue la
presencia del miedo solamente.
Hora: Pobre mi nuera, tu mama
cuando tuvo a tu hermana se puso igual. Entonces me quedo más tranquilo, tomate
el día y nos vemos mañana si??. Un beso mi nieta, y a Pau, y otro para vos
hijo.
Pedro: Chau pa, besos.
*Fin de la comunicación telefónica*
Listo, al final me dieron el
permiso, aunque de todas formas no pensaba trabajar. Pau seguía sobre mí, pero
algo había cambiado, se había dormido. A pesar de que este bastante pesadita
debido a los kilos que mi hija hizo que subiera, la levante en mis bazos y la
lleve a la habitación, la recosté en la cama, y me quede mirándola por unos
minutos. Extrañaba tenerla en mis bazos, besarla, decirle cuanto la amo, pero
hoy podría hacer todo eso que extrañaba. Me desvestí, y me acosté a su lado abrazándola,
poniendo mis manos sobre su panza, y así me dormí.
Dos horas después….
Me levante al darme vuelta y no
sentir nada a mi lado, Paula se había levantado por lo visto, pero donde
estaba???. Me levante y recorrí toda la casa, hasta llegar a la cocina, ahí estaba,
sentada en la mesa, comiendo un pote de helado
concentradísima.
Me causo mucha
gracia esa situación, así que solo me acerque y bese su mejilla, para luego
sentarme a su lado, y mirarla como comía, hasta que me dijo:
Pau: Queres??
Agarro un poco de helado en su
chuchara y me la metió en la boca. Lo saboree y le di un beso.
Pasamos todo el día juntitos, los
tres, acariciándonos, hablando de cómo nos imaginamos a nuestra hija. Yo quería
que se igual a Paula, pero ella quería que sea igual a mí, solo que sin mi
nariz. Complejo de mi nariz, obsesiva por odiarla, aunque era mía no??, yo la
quiero tal cual es, pero si mi hija la evita mejor.
Después de bastantes días sin poder
compartir un almuerzo o una cena juntos, hoy pudimos compartirla, y lo único que
pedía era que estos momentos así, nunca se terminen.
CONTINUARAAAAA….
Holisssss, cómo andan???.. Acá
les dejo un nuevo capítulo, que espero que les guste, a mí me gusto!!.. jajaja
Solo les pido que cometen!!!.. No se cundo vuelvo a subir, pronto segura,ente
porque tengo algunas ideas, y creo que voy alargarla un poquitito mas!!
Besoss.. Comenten!!
Mica